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El hecho de enseñar tanto contenido enciclopédico, empieza a quedar obsoleto.

La Neurociencia en la escuela es el nuevo modelo.


Fotografía tomada del Colombiano.com


“Hay bastante vendedor de humo relacionado con neurociencia”: Andrea Goldin, investigadora argentina

El libro Neurociencia en la escuela fue publicado por la editorial Siglo XXI y pretende despejar dudas sobre los procesos de aprendizaje.

La investigadora argentina dio en Medellín una conferencia sobre los desafíos de la neurociencia en la educación. Foto: Esneyder Gutiérrez.


Andrea Goldin —investigadora vinculada al laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires— ha escrito un libro con el que pretende poner en su sitio los embustes y los mitos que circulan en la conversación social sobre el cerebro y los métodos de aprendizaje. La obra tiene un título académico convencional Neurociencia en la Escuela y un subtítulo que deja ver con toda claridad la intención de la autora argentina: Guía amigable (sin bla bla) para entender cómo funciona el cerebro durante el aprendizaje. El cerebro es la cuna de la identidad y de la consciencia. Ese espejismo que llamamos yo es el fruto de los procesos químico y eléctricos que se producen en el cerebro. Allí, y no en el corazón, nacen las emociones, los sentimientos y la razón. Por este y otros motivos resulta importante despojarse de los mitos que rodean a la materia gris y pensar la educación y el aprendizaje a la luz del conocimiento de la neurociencia. EL COLOMBIANO conversó con Goldin en su primera visita a Colombia sobre los mitos que hay respecto a la educación y la forma en que el tiempo y las experiencias cambian a los cerebros.


¿Hay mucho bla, bla, bla en el estudio del cerebro? “No en el estudio, pero sí en cómo eso después se comunica. Con el cerebro pasa algo interesante y es que todos tenemos uno adentro. Y a todos nos funciona más o menos igual. Algunos un poquito mejores en algunas cosas, otros un poco mejor en otras. Y a todos nos funciona igual de mal en algunas cosas. Tenemos sesgos y tenemos formas de actuar y formas de pensar que son transversales, que son universales. Y entonces suele llamar bastante la atención cuando uno muestra algo de eso. La gente siempre encuentra que algo en su vida cotidiana es explicable por alguna cuestión de neurociencia. Eso hace, creo yo, que haya mucha gente queriendo decir cualquier cosa para hacerse escuchar, para vender algo, lo que fuere. Ahí es donde empieza a ver bla, bla, bla, chamuyo, como decimos en Argentina”.

Hay mucho vendedor de humo relacionado con esto... “Hay bastante vendedor de humo relacionado con neurociencia y en particular con neurociencia aplicada. Por ejemplo, neurociencia aplicada a la educación, que es mi tema principal de trabajo. La educación está en un punto de quiebre, de inflexión. En una crisis. Quedaron medio obsoletos muchos de los contenidos que enseñábamos. El hecho de enseñar tanto contenido enciclopédico, empieza a quedar obsoleto. Y entonces, los docentes están deseosos de que les aparezca una solución mágica. Obviamente, porque se les desbanda el aula, porque tienen problemas para enseñar lo que quieren. Ahí es donde empiezan a surgir algunas ideas medio mágicas, provenientes de las neurociencias, que yo creo que le hacen mucho daño al área de neurociencia educacional”. ¿Cuáles ideas? “Mirá, por ejemplo, en general están relacionadas con algunos mitos. Por ejemplo, está el mito de las dos partes del cerebro. Es verdad que nuestro cerebro se puede clasificar de distintas maneras: se puede hablar de dos hemisferios, derecho e izquierdo, es cierto. Pero la realidad es que los dos hemisferios funcionan juntos, salvo en un porcentaje infinísimísimo de la población. Hay un mito, un neuromito, que plantea que hay gente que utiliza más el hemisferio derecho mientras otras emplean más el izquierdo. Entonces, uno sería el del pensamiento lógico-matemático y el otro es el del lenguaje artístico.

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Entonces, para ejercitar las matemáticas, por ejemplo, hay gente que le vende a otra gente cosas dizque para hacer funcionar los hemisferios. Lo mismo vale con los estilos de aprendizaje, que también son un mito. Cada persona tiene ciertas preferencias, por algunos métodos, más que otros, pero esas preferencias no son innata. Tienen que ver con cómo practicaste, con cómo te ejercitaste, con qué cosa te funcionó, con qué docente te ayudó, o con qué compañerito o amiguita te echó una mano. Hay gente que dice: “vamos a generar herramientas que te permitan aprender”. Todo esto desconoce una propiedad que para mí es la más linda del cerebro, que es la plasticidad”. Le puede interesar: ¿Lo que pensamos antes de dormir afecta la calidad del sueño?

¿En qué consiste la neuroplasticidad? “Ese concepto significa que el cerebro se modifica por la experiencia, por las cosas que nos pasan. Y sucede eso literalmente. El cerebro va cambiando, por un lado, por el propio desarrollo, el propio crecimiento, pero también, hasta que nos morimos, nos sigue cambiando por las experiencias que vive. El cerebro que tenemos hoy es una mezcla de nuestra genética y de cómo crecimos, de las experiencias, positivas y negativas, conscientes e inconscientes, buscadas o no buscadas. Hoy somos como somos por nuestra genética y por cómo eso se fue modificando”.

Además, las emociones están en el cerebro... “El cerebro se ocupa, es verdad, del pensar y del razonar, pero también se ocupa del sentir y de las emociones. Solemos relacionar las emociones con el corazón o con el alma, pero en realidad están en el cerebro, El corazón es el órgano encargado de bombear sangre y el cerebro es el órgano encargado de pensar y de sentir también”. Biografía de la autora: “Soy licenciada en ciencias biológicas por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y doctora en ciencias fisiológicas por la Facultad de Medicina de la UBA. Tengo un diploma superior en educación y nuevas tecnologías por Flacso.

Desde hace dos décadas me especializo en neurociencias; en particular, en ciencias cognitivas. Soy investigadora adjunta del CONICET en el Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella y soy colaboradora del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada de la FCEyN de la UBA”, se lee en la página oficial de Andrea.


 

Fuente: El Colombiano.com https://www.elcolombiano.com/tendencias/entrevista-a-andrea-goldin-sobre-el-cerebro-y-el-apendizaje-ID22743182

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